Diciembre 20, 2014, 10:39:15 am

Autor Tema: PAPAYA Y SUS PROPIEDADES  (Leído 5399 veces)

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PAPAYA Y SUS PROPIEDADES
« en: Septiembre 21, 2010, 06:45:44 pm »


PAPAYA Y SUS PROPIEDADES
 

Entera o en jugo, la papaya posee propiedades curativas efectivas y es un alimento rico en vitaminas que resulta muy beneficioso en los siguientes casos:
•   Agiliza cicatrizaciones internas y externas
•   Mejora el ritmo cardiaco
•   Digiere las proteínas muertas, consiguiendo que no influyan en el funcionamiento
•   de las demás
•   Reduce la inflamación intestinal
•   Ayuda a conservar la piel sana
•   Defiende al organismo ante alergias e infecciones
•   Actúa como un laxante suave y combate el estreñimiento
•   Favorece el buen funcionamiento del hígado y el páncreas
•   La papaya está cargada de nutrientes, incluyendo vitamina A, vitamina C, complejo B, aminoácidos, calcio y Hierro.
•   Media Papaya contiene el 150% de nuestras necesidades diarias de Vitamina C.
•   Media papaya contiene cuatro veces el Calcio y 11 veces la cantidad de vitamina C que el que ofrece una manzana, con solamente un tercio de las calorías.
•   Media papaya tiene más vitamina C y Potasio que una naranja entera.
•   Una papaya entera contiene solamente la mitad de calorías que un banano.
•   La papaya es rica en vitamina A, la cual no es común en las frutas.
•   Una papaya proporciona el 10 por ciento de las necesidades diarias de fibra y 10 por ciento del ácido fólico que nuestros cuerpos necesitan para mantener una buena salud.
•   Las papayas contienen la súper enzima papaína, una ayuda digestiva muy efectiva que ayuda a digerir proteínas. Debido a estas propiedades digestivas, la papaya ha sido usada como alivio contra la indigestión.
•   El té hecho a base de las hojas verdes del árbol de la papaya, ofrece alivio instantáneo a los problemas digestivos.
Papaya: la fruta de la buena salud
Buena para el corazón y el estómago
Los orígenes de la papaya son tan antiguos como el descubrimiento de América. Colón descubrió los amplios beneficios de esta fruta tropical comiéndola después de un suculento banquete preparado por los indígenas. La papaya se encargó de resolver los problemas de indigestión del navegante y su tripulación. 


Son tales sus beneficios sobre el organismo que los nativos de Costa Rica y México lo conocen como el árbol de la buena salud; los cubanos la denominaron fruta bomba, pero su nombre científico es Caraica Papaya (nombre en latín).
Cualquiera que sea su nombre, lo importante es que esta fruta además de facilitar la digestión, calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento, y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia o reuma y enfermos de vesícula.

La papaya es uno de los alimentos más nutritivos del mundo. Es baja en calorías y cargada con nutrientes, especialmente vitamina C. Debido a sus propiedades naturales como agente digestivo, las papayas han sido usadas en áreas tropicales como cura para problemas digestivos.
Gracias a su alto contenido en Vitamina C, la papaya es una fruta que refuerza la inmunidad frente a los virus y bacterias, aumentando su presencia en la dieta.

Las investigaciones demuestran que el consumo de vitamina C, no sólo contribuye a reducir los síntomas de los resfriados y su duración, sino que además ayuda a prevenirlo. Si el consumo de esta sustancia es aconsejable todo el año, no hay que descuidarlo en la temporada fría, cuando incluso conviene reforzarlo
De la papaya se extrae la papaína, una enzima poderosa a la que debe sus virtudes para facilitar la digestión y que resulta idónea para suavizar la carne y limpiar las heridas infectadas. Esta sustancia se caracteriza también por un efecto laxante y se encuentra tanto en las hojas de la planta, como en el fruto verde y, sobre todo, en las semillas; especialmente, cuando están maduras.
Cuando las semillas están frescas, contienen también un compuesto llamado carpasemina, que tiene una acción destructiva sobre distintos parásitos. Gracias a su peculiar sabor, esta sustancia es muy apreciada en gastronomía; la papaya también se puede combinar con frutas o carnes y es especialmente requerida para la elaboración de cremas, mousses y jugos.
La Papaína es también usada comúnmente en cremas faciales por su efectividad como limpiador de piel, suavizador y humectante, y es también usada en los trópicos para el tratamiento de eczema, parásitos intestinales, úlceras y otras enfermedades.
La súper enzima Papaína es un agente digestivo bastante efectivo debido a su capacidad de disolver las proteínas.
Conocidas las múltiples propiedades de la papaya, es necesario estar al tanto sobre cómo sacarles el máximo partido. Debemos considerar que lo mejor siempre es tomar las frutas tal y como las proporciona la naturaleza, no obstante, en el caso de buscar una acción antinflamatoria, puede ser interesante tomar preparados con una cantidad mayor de papaína.

Lo que sí se debe tener en cuenta es que no conviene excederse en el pelado, ya que la parte más externa, la que está justo debajo de la piel, es la que concentra mayor cantidad de vitaminas. En jugo, la papaya conserva también la mayoría de sus propiedades, aunque pierde gran parte de la fibra.
La papaya, una fruta de controvertida procedencia, pues unos autores la consideran originaria de México y otros de los Andes peruanos, se cultiva hoy en día en todos los países tropicales.
A la papaya se le considera un alimento con propiedades digestivas. Y en efecto, esta fruta contiene papaína, una enzima proteolítica, es decir, con capacidad para digerir las proteínas de los alimentos. La papaína es similar a la pepsina, una enzima que está en nuestro jugo gástrico.
Los beneficios de la papaína
Las hojas del árbol de la papaya y la fruta no madura son las partes de la planta que contienen papaína.
En afecciones digestivas tales como digestiones pesadas, gastritis, hernia de hiato o pirosis (acidez de estómago), el consumo de papaya resulta muy adecuada, ya que contribuye a neutralizar el exceso de acidez del estómago. Asimismo, la acción suavizante y antiséptica sobre las mucosas digestivas, la hacen muy útil en caso de gastroenteritis y colitis de cualquier tipo.
Se puede tomar la fruta después de una comida rica en proteínas como estimulante de la digestión, aunque su efecto no será en ningún caso terapéutico.
Por otra parte, la papaína se emplea en farmacia por su acción vermífuga, es decir, que expulsa los parásitos intestinales, y en aplicación tópica es útil en el tratamiento de las picaduras de insectos y medusas.
Siempre hay que tener precaución a la hora de consumir papaína ya que algunas personas son alérgicas a esta enzima e incluso a la carne que ha sido ablandada con ella.
Múltiples aplicaciones
De la papaya se utilizan varios de sus componentes que se extraen de diversas partes, tanto del fruto como del resto de la planta. En las industrias de alimentación, la papaína se utiliza para ablandar la carne; en la textil para macerar las fibras de lana y algodón y en la industria de tenería para el curtido de pieles. La papaína se obtiene del secado del látex que se obtiene del pinzamiento de las diversas partes verdes del fruto. La extracción del látex se consigue realizando varias incisiones sobre el fruto verde y se recoge en unas bolsas de plástico que rodean al tronco del árbol.
En el mercado existen productos de cosmética exfoliantes que contienen como principio activo, papaína. Estos exfoliantes actúan disolviendo las capas más externas de la piel.
Los tallos y las hojas contienen pequeñas cantidades de carpaína, un alcaloide estimulante del ritmo cardíaco. Y las semillas de color negro, secas y tamizadas, se emplean como condimento por su sabor picante. Se pueden comer solas o bien añadir unos granos en las sopas o platos que se quieran realzar con sabor picante
Cuando Colón descubrió América, descubrió también la papaya. Una sabrosa y nutritiva fruta tropical que calmó la indigestión del navegante y su tripulación tras el suculento banquete con que les recibieron los indígenas. Desde entonces, han pasado algo más de cinco siglos y, pese a unas más que probadas propiedades digestivas, el fruto del papayo no goza aún en España de la popularidad de otros miembros de su familia.
El mercado se abre con cautela a su paso, mientras los nutricionistas recomiendan el consumo diario de la que los cubanos denominaron fruta bomba. En la papaya se dan cita minerales esenciales, como el potasio, el calcio y el sodio; vitaminas A, B, C y D; fibra dietética y una mínima aportación de grasa.
Son tales sus beneficios sobre el organismo que los nativos de Costa Rica y México lo conocen como el árbol de la buena salud, una medicina capaz de curar casi todas las enfermedades. «Se trata de una fruta con múltiples aplicaciones que viene bien a todo el mundo», asegura el doctor Ignacio Bachiller, presidente de la Sociedad Asturiana de Fitoterapia.

Además de facilitar la digestión, la Carica Papaya (así se la conoce en latín) calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento, y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia o reuma y enfermos de vesícula.
Papaína milagrosa
Sus propiedades van más allá, puesto que también resulta muy efectiva en casos de insuficiencia cardiaca y crisis de taquicardia. Eso sí, bajo prescripción médica y durante un periodo de tiempo no superior a cinco días. El doctor Bachiller destaca, además, el efecto cicatrizante de esta fruta, «pudiendo emplearse en los casos de úlceras gástricas», y la posibilidad de extraer de su interior quimiopapaína, «que se emplea para el tratamiento mediante inyección intradiscal de las hernias discales». «También tiene un efecto antiradicalar, eliminando el exceso de radicales libres», añade este facultativo.

La papaya posee un aspecto exterior casi redondo, de color amarillo verdoso, con pulpa blanda y semillas de color negro. De ella se extrae la papaína, una enzima poderosa a la que debe sus virtudes para facilitar la digestión y que resulta idónea para suavizar la carne y limpiar las heridas infectadas. Esta sustancia se caracteriza también por un efecto laxante y se encuentra tanto en las hojas de la planta, como en el fruto verde y, sobre todo, en las semillas; especialmente, cuando están maduras.


En su libro Papaya, sanando con la fruta milagrosa, Barbara Simonsohn atribuye a los indios pieles rojas del sur y el centro de Norteamérica la invención de la terapia de enzimas y asegura que «los indios usan estos frutos, incluso, para tratar el cáncer». Simonsohn recomienda, por ello, no tirar las semillas, sino comerlas directamente o combinarlas con otros alimentos para disfrazar su amargor.
Cuando las semillas están frescas, contienen también un compuesto llamado carpasemina, que tiene una acción destructiva sobre distintos parásitos. Gracias a su peculiar sabor, esta sustancia es muy apreciada en gastronomía, tanto en ensaladas, como en cócteles, salsas y postres. La papaya también se puede combinar con frutas o carnes y es especialmente requerida para la elaboración de cremas, mousses y jugos.
Natural o en zumo
Conocidas las múltiples propiedades de la papaya, es necesario estar al tanto sobre cómo sacarlas el máximo partido. «Debemos considerar que lo mejor siempre es tomar las frutas tal y como las proporciona la naturaleza», aconseja Ignacio Bachiller. «No obstante –prosigue–, en el caso de buscar una acción antiinflamatoria, puede ser interesante tomar preparados con una cantidad mayor de papaína».
Lo que sí se debe tener en cuenta es que no conviene excederse en el pelado, ya que la parte más externa, la que está justo debajo de la piel, es la que concentra mayor cantidad de vitaminas. En zumo, la papaya conserva también la mayoría de sus propiedades, aunque pierde gran parte de la fibra.

Algunos especialistas aseguran que los jugos actúan de la misma manera que la fruta entera y eliminan las toxinas del tracto digestivo, potencian los procesos inmunológicos y evitan el envejecimiento prematuro de las células. Por algo es la fórmula elegida por la mayoría de las personas para el consumo de frutas, «aunque su elaboración supone más trabajo que comer la pieza entera».

Las últimas investigaciones concluyen que incluir dos vasos de zumo en la dieta diaria reduce en un 30% la probabilidad de accidentes cerebrales y que algunos tipos de cáncer en adultos –próstata, vejiga, esófago y estómago, por ejemplo– también se podrían evitar. «Pero debemos tomar estos datos con cautela», asegura el responsable de la Unidad de Trastorno del Movimiento del servicio de neurología del Hospital Clínico de Zaragoza, Javier López del Val.

En los últimos años, la Organización Mundial de la Salud (>OMS) ha hecho especial hincapié en promover el consumo de alimentos ricos en vitaminas antioxidantes A, C y E. La papaya ocupa uno de los primeros lugares en este aspecto, pero los especialistas advierten de que no se debe enfatizar sobre un alimento concreto.

«En España tenemos las naranjas, más conocidas y abundantes. O los kiwis. También es necesario promover su consumo», señala López del Val.

La OMS alerta, asimismo, sobre el hecho de que muy pocas personas incluyen la fruta en su dieta debido a la incomodidad que supone pelarla y reconoce que aún queda una dura batalla por ganar en este campo. Para la papaya, el cuerpo a cuerpo será todavía más largo, puesto que primero debe superar las barreras culturales que la anteponen al producto nacional.

No le basta con haberse convertido, según la mayoría de los nutricionistas, «en una de las plantas alimenticias más importantes del mundo».
De sabor dulce y suave, la papaya es algo más que una simple fruta exótica. Es fuente de vitaminas y minerales y contiene una enzima -la papaína- que mejora la digestión, neutraliza los ácidos gástricos y ayuda a quemar las grasas, entre otras propiedades. De hecho, es tal su importancia nutricional y terapéutica que en países como México o Costa Rica llaman al papayo "el árbol de la buena salud".

Originaria de México o de los Andes peruanos -según el experto al que se consulte- la papaya es una deliciosa fruta ovalada, pulpa anaranjada, piel amarillenta y semillas negras. Se consume en toda Iberoamérica desde tiempos inmemoriales donde se la considera un auténtico regalo de la naturaleza porque aúna un agradable sabor con propiedades nutricionales y terapéuticas. De hecho, según un dicho de estas regiones, "una papaya al día mantiene al doctor en la lejanía". No debe extrañar pues que se la conozca por muy diversos nombres. Además del de papaya, recibe -entre otros- los de capaídso, fruta bomba, lechosa, mamao, mamón, melón zapote, naimi, nampucha, pucha y paque.

DELICIOSA Y NUTRITIVA

Además de por su agradable sabor y por la variedad de combinaciones culinarias en las que se la puede incluir esta fruta es especialmente valorada por sus cualidades nutricionales. Así, contiene vitaminas A -muy beneficiosa para la piel, el pelo y las uñas-, B -en concreto B1, B3 y B6, que ayudan a limpiar las toxinas de la sangre- y C -ésta en mayor cantidad que en frutas como naranjas, pomelos o limones-. En cuanto a los minerales, la papaya contiene algunos de los más necesarios para nuestro organismo como lo son el calcio, el hierro, el magnesio, el fósforo y el potasio.
Además, el contenido calórico de la papaya es bajo. Media fruta de tamaño medio aporta sólo 70 calorías. Sirva como comparación que 100 gramos de papaya contiene siete veces menos calorías que la misma cantidad de plátano. En cuanto a los azúcares, el porcentaje de los que presenta la papaya oscila sólo entre el 7 y el 9%.
Pero lo que probablemente la convierte en un alimento único es el hecho de que no se conoce ninguna otra fruta que, incluso no madura, alcaliniza el cuerpo. Por eso las personas que padecen acidosis probablemente encuentren alivio si empiezan el día desayunando con papaya.


PAPAYA Y DIGESTIÓN

A la papaya se la considera un alimento con propiedades digestivas. Y, en efecto, tanto sus verdes hojas como el encarnado fruto son un buen aliado para el aparato digestivo. Y, ¿a qué se debe esa capacidad? Pues a uno de sus componentes estrella: la papaína. Se trata de una enzima proteolítica, es decir, con capacidad de descomponer las proteínas de los alimentos y neutralizar los ácidos gástricos. A la acción de la papaína se une la de la carpaína, un alcaloide presente en la papaya que actúa sobre el líquido biliar. Ambos elementos explican que la papaya ayude a digerir las carnes y comidas pesadas, mejore y facilite el proceso de la digestión y ayude a la quema de grasas con lo que desarrolla un efecto adelgazante, desintoxicante y depurativo de forma natural. También digiere las pectinas y ciertos azúcares y lípidos. De hecho, en terapias digestivas se la utiliza para compensar la falta de secreciones gastroduodenales y pancreáticas.
Su consumo resulta también adecuado en las digestiones pesadas, las gastritis o la acidez de estómago. Asimismo, la acción suavizante y antiséptica sobre las mucosas digestivas la hacen muy útil en caso de gastroenteritis y colitis de cualquier tipo así como en situaciones de estreñimiento o colon irritable.
Pero, ¡ojo!: buena parte de esos efectos terapéuticos se deben a la papaína y esa sustancia sólo se encuentra en las hojas del papayo y en la fruta que está en su punto; cuando la papaya está muy madura pierde gran parte de la enzima. Téngalo en cuenta.

PROPIEDADES TERAPÉUTICAS

Cabe añadir que numerosos estudios han demostrado que la papaya tiene propiedades como digestivo, diurético, antioxidante, reductor de los niveles de bilirrubina, antigonorreico, analgésico, relajante, relajante del músculo esquelético, anticoagulante, vermífugo -es decir, expulsa los parásitos intestinales-, hipotensor, antiinflamatorio, antidiarreico, broncodilatador, tranquilizante, espasmolítico y antifúngico.
Además, sus semillas frescas contienen también un compuesto llamado carpasemina que tiene acción destructiva sobre las amebas lo que explica su clara acción terapéutica sobre algunos casos de diarreas crónicas.
Por otro lado, la papaya contribuye a que el cuerpo produzca más arginina, un aminoácido esencial que activa la HGH, hormona de crecimiento que es importante para el rejuvenecimiento de las células y la reconstrucción de células en el hígado, los músculos y los huesos. Incluso la piel se beneficia de la arginina: se vuelve suave y es capaz de regenerarse.

ELIJA POR EL TACTO

En suma, si se anima a beneficiarse de las propiedades nutricionales y terapéuticas de la papaya sepa que este exótico producto puede encontrarse en nuestros mercados en cualquier época del año. Eso sí, elija las papayas con el tacto -la pulpa debe ceder ligeramente- más que con la vista. Lo notará en el gusto. Y si no la encuentra recuerde que hoy se comercializa en forma de pulpa, batidos, cápsulas y pastillas.


Una planta con múltiples aplicaciones
 

Del árbol de la papaya se utilizan varios de sus componentes que se extraen tanto del fruto como del resto de la planta. Por ejemplo, sus hojas, una vez secas y reducidas a polvo, sirven de base para preparar una infusión digestiva. En cuanto a las flores del papayo, utilizadas como infusión, son útiles para tratar bronquitis, resfriados y gripes. También la papaína se emplea en varias industrias: en la de la alimentación para ablandar la carne; en la textil para macerar las fibras de lana y algodón y en la industria de la tenería para el curtido de pieles. Además, en el mercado existen multitud de cosméticos y de complementos dietéticos que contienen la papaína como principio activo. Por otro lado, los tallos y las hojas contienen carpaína, un alcaloide estimulante del ritmo cardíaco, en pequeñas y terapéuticas cantidades. También las semillas, una vez secas y tamizadas, se pueden emplear como condimento por su sabor picante.




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